Mil y un despertares


   Despertó de su sueño y se encontró en un lugar que le parecía no haber visto jamás. Estaba en ese momento fugaz que vive todo el mundo por la mañana, al no saber que su habitación era suya y con duras penas poder recordar quien era. Sólo le hacia falta un momento para reubicarse. El techo blanco lo había pintado él mismo hacía 6 meses. El cuadro de la pared lo había colgado él. El reloj de la mesita marcaba las 7:00am. Levantó un poco la cabeza y vio el ventanal que daba a la terraza que tan bellas vistas de la playa le ofrecía cada amanecer. Es curioso como los sueños pueden descolocar tanto nuestra realidad, sus sueños lo trasladaban a otras posibilidades diseñadas por su mente para que pensara que eran verdaderas, con la función, quizás, de mandarle un mensaje. Era tan real el sueño, que a la hora de despertar necesitas un instante para reconocer que la verdad es esta y no la otra. Sigue leyendo

El mensaje


Hola, mi nombre es Claudia, te saludo desde el otro lado del mundo, no sabrás quién soy y quizás nunca lleguemos a conocernos; pero debes saber que me has salvado la vida.

Ésta es la primera vez que escribo una carta de mi puño y letra. En mi vida he escrito cientos de correos electrónicos; pero nunca antes había plasmado sobre un papel algo que fuese dirigido a otra persona. Lo hago porque cuando termine pienso enrollar esta hoja, meterla en una botella y tirarla al mar.

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Un sitio en ningún lugar


Cerró los ojos y se desprendió del mundo que la rodeaba. Cuando cerraba los ojos podía olvidarse de la realidad, era como dejar de existir. Todo aquello que la rodeaba se sumía en la más profunda oscuridad y al fin podía sentir como se levantaba una coraza que no permitía que sufriera daño alguno. Ya no importaban los temores, ni el desconcierto de allí afuera Sigue leyendo

Presentación


   Las historias lo contienen todo. Son pequeños fragmentos del mundo real o de uno de los infinitos mundos que pudieron ser; pero no son. Leer una historia es mirar por una pequeña ventana que lo abarca todo, desde lo que está al alcance de tu mano, hasta lo oculto en el más profundo abismo. Escuchar una historia es poder ver el futuro, el pasado y el presente al unísono, formando una amalgama irrompible. Disfrutar de una historia es fácil, las tenemos en libros, en el cine, nos las cuentan nuestros abuelos, las tenemos en nuestra mente esperando salir.

   Una historia sin escribir es un universo en blanco.

El violinista


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Esa tarde estaba sentado en un banco de la estación, esperando el autobús que me llevaría a casa, tratando de sofocar el considerable mal humor que llevaba encima, después de un largo día. Levantarme a las 5 de la mañana hacía que mi cansancio fuera aún mayor. Dos viajes de 45 minutos en un traqueteante tren habían generado un buen dolor de espalda. Un tropezón con un desconsiderado ciclista me había causado un hematoma en la rodilla. Dos tramos de 30 minutos de caminata cojerosa provocaban que me mataran los pies. 6 horas de insufrible clase de cálculo avanzado habían resultado en un persistente dolor de cabeza. Sigue leyendo