Un sitio en ningún lugar


Cerró los ojos y se desprendió del mundo que la rodeaba. Cuando cerraba los ojos podía olvidarse de la realidad, era como dejar de existir. Todo aquello que la rodeaba se sumía en la más profunda oscuridad y al fin podía sentir como se levantaba una coraza que no permitía que sufriera daño alguno. Ya no importaban los temores, ni el desconcierto de allí afuera Sigue leyendo

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