La suerte de Mazushi Haisha


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Muerte bajo el sol naciente.

   Los dados volvieron a rodar en el interior del cilindro de madera antes de que este se precipitara con premura hacia la tabla del suelo. El pobre Mazushi Haisha apostó a pares sin demasiada convicción, esperando que hoy fuese su día de suerte. Pobre, pobre perdedor. Pobre Mazushi Haisha. La gente no lo respetaba, los hombres con los que estaba jugando se reían de él, la pareja que tomaba saque en la mesa de la derecha de la taberna, sonreía sin disimulo; el hombre que comía fideos en el rincón, siquiera levantaba la mirada para ver debajo de su sombrero de paja. Los dados se asomaron fuera del vasito mostrando un 1 y un 6. No parecía ser el día de suerte de Mazushi Haisha. Sigue leyendo

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