Jovenes Dioses – Tormenta.


tormenta

-Lo que es imposible para el hombre es posible para Dios.

                                                                         Lucas 18:27

   Los dos grupos estaban preparados suspendidos en el aire. Los pies de cada uno de los jugadores estarían… ¿A cuanto? ¿Veinte mil pies más o menos? Y en el centro de los catorce muchachos flotaba Gadamea, la señora institutriz. El cielo que los rodeaba era de una tonalidad celeste refulgente. Un color que sólo los dioses podrían apreciar; y es que ellos era dioses. Jóvenes; pero dioses al fin y al cabo. Gadamea alzó los brazos, apretó los puños y las partículas de humedad suspendidas en el aire comenzaron a condensarse a una velocidad simplemente creacionista. La ligera niebla se transformó en nubes, y éstas pasaron del blanco al gris oscuro en un instante. La institutriz chasqueó los dedos y los catorce jóvenes voladores sintieron como las moléculas de agua se cargaban de electricidad. Sigue leyendo

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Un día entre el polvo y la soga.


   polvoysoga

   El polvo amarillo volaba empujado por la suave brisa. Era un viento poco refrescante. Lo único que hacía era desplazar el insoportable calor de un lado a otro. La mitad de los habitantes de la pequeña ciudad se apretaban en medio de la calle, abanicándose las moscas con los sombreros. La plataforma de madera parecía un altar al cual adorar. La cuerda de la horca era su cristo particular.

   —Yo le guardaré el sombrero —se ofreció el ayudante del sheriff.

   —Gracias; pero, no gracias. A donde voy pienso llevármelo —respondió la figura condenada, que a partir de ahora llamaremos X. El porqué de tan escueto apodo es tema para otra ocasión, y en otra ocasión será contado. Sigue leyendo