Creer.


​Hace mucho tiempo que no he publicado nada. Hoy he necesitado volver a escribir.

Siento profundamente que no he hecho honor a la persona a la que va dedicado. Me esforzaré hasta que logre algo más digno de él…

Él cerró los ojos para poder ver su vida. Fue una vida plena; o al menos eso decidió creer. Había sido feliz durante tantos y tantos años junto a una mujer buena y cariñosa. Y cuando llegó el día en que ella no lo recordó más, él se quedó a su lado para recordar por los dos. Cuando ella abandonó su cuerpo para siempre él siguió esperando, pues aún le quedaban algunas cosas por hacer. Vivió unos cuantos años más, hasta que su cuerpo inevitablemente se marchitó. Entonces cerró los ojos, recordó su vida y se fue…

Él nunca creyó en el cielo. No creía que hubiese un lugar mejor ni peor que esté. No creía en nada que no pudiesen ver sus ojos o sentir sus manos. Cuando se fue, quiso que sus restos fuesen esparcidos junto a los de esa buena y cariñosa mujer que él tanto recordó.

Creía en unas cuantas cosas. Él creía en el azul del cielo. En la belleza de las nubes. En el perfume de las flores. En que la mejor goma de borrar era una bolita de pan. En que nunca le tocaría la lotería. En cubrirse del sol con una gorra. En organizar su colección. En la armonía de las notas de la música que salía de su tocadiscos.

Sobre todo creía en ella…

Sabía que estarían por siempre juntos. En ningún lugar; pero sí dentro de nosotros.

En memoria de mi abuelo.

Te echaremos de menos.