Poema Errante (Íntegro)


   En 1985 se encontró una tumba en las cercanías de lo que fue el Castillo Azuchi, en la provincia de Omi, Japón. En el interior no se halló ningún cuerpo, sólo el fragmento de un poema.

   25 años después, en 2010 un grupo de historiadores localizó un almacén secreto, donde encontraba la parte restante del texto junto a numerosas cartas y documentos que ayudaban a intuir la existencia de un guerrero olvidado.

   Ese poema me inspiró a escribir las historias del samurai sin nombre. Esta es la traducción al español desde el japonés. Sigue leyendo

Duelo en el camino


+Es aconsejable haber leido previamente

1.Muerte bajo el sol naciente2.La suerte de Mazushi Haisha

  

Japón, 1572.

   En una vieja casa de madera, cercana al camino del cañón, un anciano cuida de su pequeño nieto. Es una familia pobre, sus recursos son limitados; pero en la pared cuelga un objeto de gran valor. Una antigua espada samurai que perteneció al padre del anciano y antes al padre de su padre. Enredada a su alrededor hay una remendada cinta que fue usada en una batalla ya hace muchos años. El viejo las observa con gran devoción, recordando momentos de su juventud. Sigue leyendo

La suerte de Mazushi Haisha


+Es aconsejable haber leido previamente

Muerte bajo el sol naciente.

   Los dados volvieron a rodar en el interior del cilindro de madera antes de que este se precipitara con premura hacia la tabla del suelo. El pobre Mazushi Haisha apostó a pares sin demasiada convicción, esperando que hoy fuese su día de suerte. Pobre, pobre perdedor. Pobre Mazushi Haisha. La gente no lo respetaba, los hombres con los que estaba jugando se reían de él, la pareja que tomaba saque en la mesa de la derecha de la taberna, sonreía sin disimulo; el hombre que comía fideos en el rincón, siquiera levantaba la mirada para ver debajo de su sombrero de paja. Los dados se asomaron fuera del vasito mostrando un 1 y un 6. No parecía ser el día de suerte de Mazushi Haisha. Sigue leyendo

Muerte bajo el sol naciente


Japón, 1572. 3er año de la era Genki.

Él lucharía con la espada por sus ideales y ella debía llorar su muerte si llegaba el momento, ese era el trato

El sol despuntó aquel amanecer sin tener conocimiento de la refriega que ocurriría a sus pies. No sería una batalla que recordaría la historia, pero sí la contarían durante generaciones, aquellos que tuvieron la oportunidad de presenciar el digno combate que, sería relatado de padres a hijos como el día en que el samurái sin nombre venció a Joshida Goara, no con una espada, sino con una historia. Sigue leyendo