Suave como el tercipelo


Relato corto

Esta semana un artículo más y otro relato. Lo escribí después de escuchar la canción que por él se ha colado. Me apetecía explorar con un narrador un poco diferente de lo habitual. No será la primera vez que se hace, ni tampoco la última; pero ¿acaso a estas alturas del invento queda algo sin hacer?

Espero que disfrutes la historia. Nos vemos el fin de semana con otro artículo sobre escritura en Mi universo.

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Ese día observé por vez primera la libertad en vida; como jamás lo había hecho, en las tiernas alas de un pájaro, en el suave mecer de sus plumas al viento. Pues yo ya estaba muerto, y lo estaba por la prisión que habían supuesto los grilletes de un beso de sus labios. Sigue leyendo

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El prisionero.


Relato corto

Muy buenas. Hoy estoy de buen humor, así que he decidido torturar al personal con uno de mis aburridos relatos. Espero que lo disfrutéis.

el prisionero

¿Por qué habría de sucumbir a la misericordia? ¿Acaso su guardián lo hizo alguna vez? Siete años habían pasado, siete años sufriendo, siete años roto entre piedra y barrotes. Pero no más. No valdría la pena contar la historia de un hombre que se rindió. Ni siquiera a él mismo le importaría recordarla. Sigue leyendo

La niña y el camino – parte 4: Camino de Dolkos.


Relato por entregas: 4 de 4

Continua de La niña y el camino – parte 3.

Os presento la última parte de “La niña y el camino”. Si no habéis leído los anteriores os invito a hacerlo. Espero que los disfrutéis.

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El camino de Diolkos era una llanura árida llena de grietas y peñascos. El color de la tierra era el de la arcilla cocida. El tren viajaba a gran velocidad por las vías que atravesaban el seco panorama casi infinito, sólo interrumpido por el río que lo surcaba como una cicatriz en medio de aquel desierto. Sigue leyendo

La niña y el camino – parte 3: Yaya Trevithick.


Relato por entregas: 3 de 4

Continua de La niña y el camino – parte 2.

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Al parecer, en aquel tren, las puertas que unían un vagón con otro estaban todas abiertas. No es que hubiese mucho peligro de que los pasajeros estuviesen pululando por todos lados, incluidas las zonas de carga. Ya que la separación entre los cubículos era mayor de la habitual. No es que Héctor supiese demasiado de trenes, pero no le parecía normal tener que dar semejante salto, si hacía falta pasar de una zona a otra. El revisor debía tener las piernas enormes. La única vez que vio un tren así, fue el trenecito de juguete de la maqueta de su madre. Las piezas ya no se fabrican y ella tuvo que cambiar los enganches por los únicos que encajaban, el trenecito se veía más largo de lo que debería, pero al menos estaba todo unido. Sigue leyendo

La niña y el camino – parte 2: Busca al maquinista,


Relato por entregas: 2 de 4

Continua de La niña y el camino – parte 1.

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Lo mejor que se podía hacer en aquellos casos era quedarse muy quieto. No moverse en absoluto y pensar en todo lo que pudiese saber sobre dragones. Cuando Héctor reflexionó un poco, comprendió que aunque los dragones existiesen realmente, ahora se encontraba dentro de un libro de ficción. Todas las reglas eran irrelevantes, ya que la única regla que valía, era que el autor escribe lo que le da la gana. Si en lugar de escribir que lanzaba llamas, decidía que eran más llamativos unos rayos láser, eso es lo que haría la bestia. El dragón resopló una bocanada de fuego, al parecer el escritor se decantó por las llamas. Lo mejor que se podía hacer en esos casos, en que no tienes idea de que hacer, es salir corriendo. Sigue leyendo